RESPIRACIÓN FELIZ

 

La práctica del Paranayama es esencial si deseas experimentar samadhi: la verdadera finalidad del yoga.

Probablemente hayas escuchado decir que la palabra yoga procede de la raíz sánscrita yuj que significa unirse y que la finalidad última del yoga es la liberación, también conocida como samadhi, a través de la unión del yo individual con el alma universal. Pero ¿cómo unir lo que percibimos como un pequeño yo individual con algo tan amplio, indivisible e inefable como el alma universal?

Un antiguo texto de yoga, el  HathaYoga Pradipika ofrece esta respuesta: La respiración es la clave para la emancipación última.

B.K.S Lyengar explica cómo las tres fases de la respiración en pranayama – inhalación (puraka), retención (antara kumbhaka) y exhalación (rechaka) – pueden conectarnos con el alma universal. Durante nuestra inhalación, estamos invitando a entrar el prana. Lyengar nos sugiere que pensemos en el contacto de la respiración con el interior de los pulmones como la conexión entre el alma universal y el yo individual. Cuando detenemos concientemente el flujo de la respiración (retención), organizamos los pensamientos de la mente y la experiencia del cuerpo. La duración de la retención varia. Debería durar hasta que el contenido (prana) empieza a separarse del contenedor (pulmón). Debemos mantener la mente conectada con la experiencia del cuerpo para saber cuándo hay que exhalar.

 

ENERGíA HACIA EL INTERIOR 

Al practicar pranayama y la regulación del flujo de prana como observación controlada y distribución de la respiración, la mente se tranquiliza. Cuando esto ocurre, dejamos que la energía -que por lo general empleamos en relacionarnos con el mundo- se vuelva hacia el interior. De acuerdo con Lyengar, la práctica de asanas prepara el cuerpo para la práctica del pranayama, y la práctica del mismo prepara la mente para meditar. Para que alcancemos la unión última entre el yo individual con el alma universal, primero debemos experimentar dhyana o verdadera meditación.

 Lyengar insiste en que la verdadera meditación no puede realizarse si el practicante esta estresado, tiene el cuerpo débil, los pulmones débiles, los músculos contraídos, la columna colapsada, la mente fluctuante, agitación mental o timidez. Mas aún: permanecer sentado serenamente no se considera una verdadera meditación, ni la meditación nos libera verdaderamente del stress. Lyengar cree que el practicante ya debería haber alcanzado un estado libre de stress en el cuerpo y en el cerebro antes de meditar. Cuando se realiza correctamente y sin tensión, pranayama refresca y descansa el cerebro e inunda el cuerpo de energía vital. Libera del estrés y por consiguiente nos prepara para la verdadera meditación.

Marinelly Roversi.

Fuente: Yoga Journal

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